Lo + Reciente en Twitter

Se trata de hacerle un regalo al mundo, compartiendo tu sonrisa y tus mejores momentos, compartir buenas noticias, para animar a quien + lo necesite.

Tomate una foto sonriendo, subela a Twitter y nombranos como @SonreirAlMundo y utiliza el Hashtag #Regalaleunasonrisaalmundo y si estas en Facebook entra en http://www.facebook.com/Regalaleunasonrisaalmundo dale ME GUSTA

Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de mayo de 2012

El Informe mundial sobre la felicidad




Reporte Mundial sobre la felicidad.
El Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) publicó a comienzos de abril su World Happiness Report (Reporte de la Felicidad del Mundo) donde intenta mostrar qué factores influyen en el bienestar de las personas y cuáles son los países donde los ciudadanos disfrutan más la vida.
De acuerdo al ranking, los países más felices del mundo son los nórdicos: Dinamarca, Noruega, Finlandia y Holanda. Del otro lado, los más infelices se encuentran en el África subsahariana. De hecho, ocho de los 10 países más infelices del mundo son africanos: Togo, Benín, República Centroafricana, Sierra Leona, Burundi, Islas Comoras, Tanzania y Congo Brazzaville.
Según el estudio, presentado en la Conferencia de la Felicidad de las Naciones Unidas el pasado 2 de abril, el mundo se ha hecho más feliz con el tiempo. “En promedio, el mundo se ha vuelto un poco más feliz en los últimos 30 años (0,14 veces de aumento)”, se afirmó al difundir la investigación.
Allí se establece además que las mujeres son más felices que los hombres en los países desarrollados, mientras que en los más pobres los resultados son mixtos. “Aunque las mujeres reportan mayor satisfacción de vida que los hombres, las tasas de enfermedad mental son también más altas”, indica el estudio.
En el caso de América Latina, los países más felices son Costa Rica y Venezuela, los cuales se ubican en los lugares 12 y 19 del ranking. A ellos les siguen Brasil, Argentina y Colombia, país que se situó solo dos puestos antes que Chile.
Algunas de las conclusiones del informe son:
• Que no solo la riqueza nos hace felices, también cuentan la libertad política, la existencia de una estructura social fuerte y la ausencia de corrupción, entre otros factores.
• A nivel individual, el poseer una buena salud mental y física, tener un trabajo y ser parte de una familia estable son elementos esenciales.
• La cesantía es una de las principales causas de infelicidad.
• El crecimiento económico de un país no determina la felicidad de sus habitantes.
• Las personas de mediana edad tienden a ser más infelices.
Fuente: Ciperchile
El Secreto de las Naciones Felices.
Hay países y organizaciones que están revolucionando la forma de medir el bienestar de las personas. Están midiendo la felicidad de las sociedades, dejando atrás las arcaicas fórmulas matemáticas que sólo medían el bienestar en base a indicadores económicos.
Es una revolución porque la felicidad comienza a dejar de ser vista como algo subjetivo, vago e individual. Una nueva generación de científicos, economistas, psicólogos y sociólogos han demostrado que la felicidad puede ser medida, entendida y evaluada a nivel de sociedades y naciones. La felicidad puede ser, por lo tanto, una política de estado.
Hace apenas unos días, fue publicado el reporte sobre felicidad mundial más completo conocido hasta ahora. Este estudio fue elaborado para la ONU por la Universidad de Columbia, con la coautoría de Jeffrey Sachs, uno de los economistas más influyentes de las últimas décadas.
El estudio señala que las naciones más felices del mundo tienen altos estándares de desarrollo económico, como Dinamarca, Noruega, Finlandia y Holanda. Por otro lado, las naciones menos felices se encuentran en el Sub-Sahara Africano, la región más pobre del planeta.
El dinero importa, explica el reporte, sobre todo en países dominados por la pobreza. En estas naciones mínimos aumentos en el ingreso de las familias pueden hacer la diferencia para mejorar la alimentación, la educación, la salud, la vivienda y en general el futuro de las personas.
Pero no todo se trata de dinero. En algunos países desarrollados como Estados Unidos, China y Japón (de los que más han crecido en las últimas décadas) la felicidad no ha aumentado; al contrario, ha declinado junto con disminuciones en niveles de confianza social.
En consecuencia, explica el estudio, el dinero importa pero no es el factor preponderante para explicar la felicidad de una sociedad. En cambio, la libertad política, bajos niveles de corrupción, los vínculos sociales, la salud física y mental; la satisfacción laboral y la solidez de la familia, son los elementos más importantes que determinan la felicidad.
Esta nueva tendencia está influenciando organizaciones. La ONU, por ejemplo, aprobó una resolución reciente que reconoce la búsqueda de la felicidad como “un objetivo humano fundamental”. La OCDE, por otro lado, planea promover estándares de medición de felicidad entre sus países miembros. También, la Comisión Europea creó su medición “El PIB y más allá”.
Igualmente, algunos países están poniendo manos a la obra. Bután, un país de la cordillera Himalaya, mide hoy su desarrollo a través de su Felicidad Interna Bruta; Inglaterra, por su lado, puso en marcha un índice que mide la felicidad de sus ciudadanos; Francia acaba de crear una Comisión para medir el progreso social. La felicidad es un derecho constitucional en algunos países como Japón, Corea del Sur y más recientemente Brasil.
Lo importante de esto es que cada vez se entiende mejor que el desarrollo social, económico y ambiental son indivisibles. Juntos definen la felicidad y los gobiernos deben tomar en cuenta estos factores al diseñar sus políticas públicas.
Héctor Faya Rodríguez
Especialista en Comunicación Política por la Universidad de Salamanca y profesor de Derecho en las universidades Iberoamericana y Panamericana. 
Fuente: adnpolitico.com
#RegalalenaSonrisaAlMundo

lunes, 23 de abril de 2012

Caminos a la felicidad


Caminos a la felicidad, analizados muy seriamente.
La búsqueda de la felicidad ha sido materia directa o indirecta de una gran porción de la actividad intelectual: la filosofía, la teología, la psicología, la economía y, por supuesto, la literatura que ha tendido a dirigir una mirada preocupada al tema. “Ser estúpido y egoísta y tener buena salud son los tres requisitos para la felicidad”, escribió Flaubert, “aunque si falta la estupidez, los otros son inútiles”.
También el mundo del diseño apunta en definitiva a la felicidad a través de la elegancia de un tipo de letra o la textura de un iPhone.
Sin embargo, hace unos años el diseñador gráfico austríaco Stefan Sagmeister decidió abordar el problema de la felicidad más directamente, tal como enfocaba, en gran medida, las campañas publicitarias y las famosas tapas de discos que ha diseñado para David Byrne y los Rolling Stones.
“Sé que suena muy presuntuoso”, dijo recientemente, sonriendo, en su oficina de Manhattan. “También sabía que debía encontrar una forma de limitar el problema porque es tan grande que puede llegar a enloquecer”. La felicidad no es un problema con el que Sagmeister haya tenido dificultades personalmente. En una escala de 1 a 10, se califica con un 8 provisorio.
No obstante, en 2008, durante un año sabático en Indonesia que decidió dedicar en su mayor parte a fabricar muebles, recibió el feedback categórico de un amigo. “Dijo que si me tomaba todo el año libre, y al final no hacía más que unas mesas y unas sillas para mostrar, sería bastante mezquino ¿no?” Sagmeister dijo, “Y en parte era cierto, pese a que yo no quería escucharlo”.
Entonces, empezó a trabajar, en cambio, en un ambicioso documental con duración de largometraje. The Happy Film es una especie de vehículo para transmitir años de reflexión y lectura sobre la naturaleza de la felicidad.
La película todavía no está terminada, pero ya generó una exposición “The Happy Show”, que se inauguró el 4 de abril en el Instituto de Arte Contemporáneo de Filadelfia y viajará hasta el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles.
El enfoque que caracterizó a la muestra puede calibrarse en parte a través de su invitación: una rodaja de salame austríaco de apariencia deliciosa, sellada al vacío en plástico, con la palabra “HAPPY” recortada. “Porque, en definidas cuentas, al parecer las dos cosas que llevan más rápido y confiablemente a la felicidad son tener sexo y comer alimentos suculentos y con grasa”, dijo Sagmeister.
Sin embargo, leer extensamente ­sobre todo en el campo de la psicología positiva, un movimiento centrado en el bienestar, introducido por Martin Seligman en la Universidad de Pensilvania y explorado por colegas psicólogos como Jonathan Haidt­ llevó a Sagmeister a una visión levemente más compleja.
La conclusión a la que llegó fue que tres caminos que llevan a la felicidad, respecto de los cuales hay coincidencia, son la meditación, la terapia conductista cognitiva y los psicotrópicos.
Decidió probar en sí mismo cada una de estas cosas mientras filmaba el proceso. “La pregunta que yo quería responder era, ¿podía entrenarme para ser feliz, a la manera en que se entrena el cuerpo?”, dijo. “Cuando corro, sé que puedo entrenarme todo lo que quiero y nunca batiré el récord de los 8 kilómetros. En parte es genético: no tengo la contextura adecuada. De todos modos, si me entrenara mucho, tal vez podría reducir mi tiempo a la mitad. ¿Podría hacer lo mismo con mi mente y mi bienestar?”
Después de incorporar al Dr. Haidt como asesor, Sagmeister inició su proyecto de investigación personal en psicología positiva en 2011 en Bali, donde fue a meditar por primera vez en su vida, y pasó tres meses en sesiones intensivas de meditación. De vuelta en Nueva York, comenzó terapia (también por primera vez), llevando un equipo de camarógrafos a cada visita. Con su terapeuta, Sheenah Hankin, hablaban de temas como la reciente muerte de su madre, a la que quería mucho, y su deseo, a los 49 años, de asentarse y tener una familia.
“El tipo vino y estaba básicamente feliz”, dijo la Dra. Hankin. “Es algo que no ocurre aquí con mucha frecuencia”. La exposición en Filadelfia, que presenta un extenso trailer de la película y una feria virtual de despliegues didácticos interactivos, funciona menos como una muestra de diseño que como un vistazo tridimensional a los recorridos que siguió Sagmeister para su superación personal.
En la mitad de la investigación, señala que la terapia resulta mucho más eficaz que la meditación para aumentar la felicidad general.
Pero pronto iniciará la fase final ­los medicamentos­ de modo que la búsqueda continúa.
Randy Kennedy.
Fuente: The New York Times/Revista Ñ
#RegalaleUnaSonrisaAlMundo

domingo, 15 de abril de 2012

La felicidad es un lenguaje de la vida



El miedo a la felicidad.
Uno de los libros que nunca se agotan es El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Aparte del impacto que puede tener una primera lectura atenta, lo mejor es la cantidad de repliegues que se van descubriendo a medida que crecemos. Es decir, tiene una interpretación para cada edad de la vida. En casa hemos seguido el ritual de regalar un ejemplar a cada hijo, y el resultado siempre ha sido satisfactorio. Sobra decir que los hemos avisado, “todo no tendrá sentido en la primera lectura”, cuando menos el tipo de sentido profundo que el libro esconde. Pero incluso en este caso, cada edad le saca un provecho inesperado. Un día que mi hija pequeña Ada lloraba, recordé que “el país de las lágrimas es muy misterioso”, y fue El Principito el que facilitó una conversación deliciosa. “¿Sabes que lo bueno del desierto es que en cualquier lugar esconde un pozo?”. La reflexión de una niña de nueve años, al oír esa idea, aún me impresiona.
Hoy, como a menudo, es Saint-Exupéry quien me motiva la reflexión. Hojeándolo de nuevo, me he detenido en otra de sus maravillas: “Es el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hace tan importante”. Y aquí, perdida en el Cadaqués mítico que hace siglos que late en el interior de mi familia, gozando de la calma conquistada por unos días, el sentido de esta idea se revela en toda su profundidad. Ciertamente, nada es importante por sí mismo, sino en función del tiempo, el cuidado y la estima que dedicamos, y que convierte una simple rosa, en una rosa única. Es nuestra actitud hacia lo que nos rodea, lo que lo hace vulgar o especial… Y de esa actitud surge la capacidad de ser felices.
Es curioso, pero en estos raros momentos en que me dedico tiempo a mí misma, y me pierdo en los placeres insólitos de la soledad, la idea de la felicidad me araña con insistencia. ¿Será miedo a no conquistarla?
Probablemente, porque los seres humanos estamos preparados para sufrir, luchar, fracasar y vencer, pero no nacemos con el manual de la felicidad.
A menudo he creído que más que un concepto, la felicidad es un lenguaje de la vida, y que hay que aprender a pronunciarlo de nuevo cada día, porque cada noche volvemos a olvidarlo. Y es el sentido del concepto, lo más difícil de comprender. Tal vez sólo es lo que dice Saint-Exupéry, la manera de mirar. “És quan dormo que hi veig clar”, decía el poeta Foix, o cuando frenamos la locura del viaje cotidiano, y descubrimos que si no vemos claro, es porque quizás hemos equivocado la mirada.
Sea como sea, la felicidad tiene que ver con el tiempo que dedicamos a las cosas y a las personas que nos importan.
El resto es tempus fugit, empleado para digerir la vida sin haberla probado. Acabo, como era previsible, volviendo a Saint-Exupéry: “Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo vemos bien a través del corazón”. La mirada, siempre es una cuestión de mirada…
Pilar Rahola
Publicado en: La Vanguardia
#RegalaleUnaSonrisaAlMundo 

No puedo ser feliz si veo sufrir a los demás



Vida feliz en el mundo azul.
“El futuro puede ser azul. Think blue”, aconseja el coche X: se trata de reducir la contaminación ambiental. El verde, obsoleto. Tomamos nota del must: el pensamiento (patrocinado) será azul. Hay más must en azul: la Actitud azul (Luz, gas, personas) también tiene un patrocinador, eléctrico esta vez. Obsérvense las categorías conceptuales: luz, gas, personas. Eso es lo que “impulsa el progreso”, cuentan. Total (casualidades del mundo azul): pensamiento azul + actitud azul = programa de vida azul (patrocinado, claro). El azul es hoy rentable, ¿por qué? ¿A qué asocia usted el azul? ¿A la camisa azul? ¿Al cielo azul en el que vuela una gaviota? ¿Es acaso el azul lo contrario del rojo? ¡Inmensa rentabilidad de la estulticia contemporánea! Suenan campanas abochornadas.
¿Algo que decir? Impertinentes preguntas cuando todo el mundo sabe que lo correcto es pensar y actuar azul. Y no hay nada más que añadir, salvo que Vuitton (¡eh!) aconseja, a quién tenga vocación de élite, vestirse de rosa: las niñas con las niñas, los niños con los niños y el ministro Gallardón administrando lo femenino y lo masculino. Las modas que fascinan a las mafias y a los superricos (chinos, claro) hacen estragos peores que las huelgas y la reforma laboral, los presupuestos y sus amnistías, la austeridad, los recortes, la desmoralización, los ministros que se sienten mujeres, las leyes de transparencia opacas, los corruptos militantes de la antipolítica y el independentismo que no se reconoce en un “Estado propio” ni en “el soberanismo”. Vaya tropa. Do you speak English?, dijo Obama a Rajoy ¿O fue al revés? ¿Sirven de algo hoy las huelgas —tan “obsoletas” según el oráculo— salvo para despedir a quienes no les gusta el think&act blue.
Misterios insondables de la actualidad. ¿Existe la actualidad o es el invento de un coach azul encerrado en la caverna de sombras? Imposible hacer otra cosa que inventariar los misterios y sus monstruos: la actualidad, si existe, es por sí misma, mucho más surrealista de lo nunca imaginado. Mientras, mi cazafantasmas informático me informa de que ha limpiado de enemigos mis 154.637 archivos y mis 499.236 “objetos web y de red”: ¿existen los objetos web y de red? ¿Sabe alguien qué aspecto tienen? ¿Se les podría hacer un trasplante de cara como ese que ha conmovido al mundo y que emula la inolvidable película Face off (1997) de John Woo, con John Travolta? ¿Puede un buen trasplante de cara ayudar a digerir la no actualidad?
Son tiempos apasionantes: grandes verdades se enlazan con pequeñas mentiras y grandes mentiras con semiverdades.
Bulle la euforia, nadie se aclara: ¿barbaridades? ¿Tonterías? ¿Tomaduras de pelo? ¿Realidades? ¿Qué más da si estamos tan al día? ¿O es cierto que, salvo los españoles —y los catalanes— todos los demás ya salen de la crisis? ¿Qué crisis, por cierto? ¿Dice usted que lo auténtico existe? ¿Dónde está? Ah, resulta que un montón de jóvenes, los mejores tal vez, han tomado el portante y emigran para ofrecer su talento en otra parte: aquí no tienen sitio. ¿No es un orgullo para el país ofrecer al mundo, a precio de saldo, los mejores de nuestros hijos? Sublime hazaña la del reinado de la mediocridad: ¡que se vayan los mejores, que aquí nos bastamos y sobramos! Nada que decir, lo sabemos todo: ¡Qué inventen ellos!
Progres de derechas, derecha de izquierdas, cosmopolitas de lo local, nacionalistas sin nación, ilusionistas de profesión, esa fauna que ve maldad en todos los humanos es, finalmente, una (¿gran?) minoría dedicada a envolvernos en su nube de contradicciones hasta que desfallezcamos. Política infalible, por cansancio y agotamiento.
Siempre son pocos, pero gritan mucho, tanto que acabamos creyendo que somos nosotros los que gritamos. Repito algo que leí a Paul Krugman hace años y cito de memoria: “Los buenos siempre somos más, pero los malos siempre hacen más ruido”.
¿Y quiénes son “los buenos” de esta película? Citaré para describirlos algo que, en los noventa, me dijo Gerardo Iglesias (¿le recuerdan? ¡Un comunista!): “No puedo ser feliz si veo sufrir a los demás”. Los buenos son así. Un amigo me sopla que algo parecido ya lo detectó Aristóteles.
Margarita Rivière
Publicado en: El País
#RegalaleUnaSonrisaAlMundo 

sábado, 7 de abril de 2012

Bob Marley y sus Vibraciones Positivas



Bob Marley fue uno de los Rastas más positivos, reconocido por su interés en ayudar a los demás y estár siempre en buena sintonía.

Un ejemplo musical a seguir y con unos mensajes que te pueden llegar muy adentro. Si aún no has escuchado este tipo de música te la recomiendo porque puede ayudarte a sonreir cada día con solo unas cuantas notas.
#RegalaleUnaSonrisaAlMundo 

jueves, 17 de noviembre de 2011

En realidad que es lo que buscamos?

Si algo tengo claro es que el ser humano –occidental- del siglo XXI está buscando. Pero, desgraciadamente, la mayoría de las veces ni siquiera sabe qué. Por eso, no encuentra. Por eso, la búsqueda se va transformando en ansiedad. Por eso, va saltando de deseo en deseo, de proyección en proyección, pensando que al conseguir lo que anhela se calmará su angustia. Hasta que, un día -si tiene suerte-, se da cuenta de que eso no es así, de que está buscando en el lugar equivocado, de que debe dejar de mirar hacia fuera para empezar a examinar hacia dentro.

jueves, 27 de octubre de 2011